Una selección de fotografía, pintura, escultura y arte objeto de la Colección CCU llega a GAM para poner en diálogo distintas generaciones y lenguajes del arte chileno contemporáneo. Una exposición que invita a mirar escenas cotidianas, cuerpos, territorios, objetos, identidades y memorias desde múltiples perspectivas.

Desde 1993, CCU ha apoyado proyectos individuales y colectivos de artistas chilenos contemporáneos, conformando una colección de alrededor de 600 piezas que incluye pintura, fotografía, escultura, arte objeto y obras realizadas en diversos soportes contemporáneos.

La muestra propone acercar parte de este acervo al público de GAM a través de un recorrido accesible que reúne obras de distintas generaciones y lenguajes. Más que construir una revisión histórica exhaustiva, Colección abierta busca generar encuentros entre imágenes, objetos y experiencias cotidianas, mostrando diferentes formas en que artistas chilenos han observado, registrado y reinterpretado su entorno desde comienzos de la década de 1980.

El recorrido se articula en tres líneas curatoriales:

Mirar y registrar

La fotografía aparece como una forma de observar territorios, cuerpos, naturaleza y espacios políticos. Las obras seleccionadas exploran distintas posibilidades del lenguaje fotográfico, desde procedimientos analógicos y digitales hasta el fotomontaje, el fotograbado y la fotografía en blanco y negro.

Este núcleo permite aproximarse a la fotografía tanto como registro como desde sus posibilidades gráficas, experimentales y narrativas.

Objetos, palabras e identidades

Esculturas y obras objetuales desplazan materiales y elementos reconocibles de la vida cotidiana hacia nuevos significados. Mesas, cuchillos, mobiliario, prendas, objetos de consumo y referencias culturales se relacionan con preguntas sobre el cuerpo, la violencia, el género, la identidad, la memoria y las formas de habitar.

Las obras de Catalina Mena, Gastón Laval, Carolina Sartori, Bernardo Oyarzún, Elisa Naranjo, Carlos Montes de Oca y Pablo Mac Cure conforman un núcleo donde los objetos mantienen sus referencias y usos cotidianos, pero se transforman también en portadores de relatos, ausencias y tensiones.

Escenas e imaginarios

La pintura reúne interiores, paisajes, naturalezas muertas y escenas familiares. A través de diferentes recursos expresivos, estas obras transforman situaciones reconocibles en imágenes íntimas, simbólicas o extrañadas, invitando a observar aquello cotidiano desde nuevas perspectivas.

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