Las Harimaguadas, procedentes de la sociedad aborigen canaria, pasaron a los renglones de la historia por ser guardianas de lo sagrado y encajar en el modelo femenino de la cultura colonial que invadía el archipiélago. Este mito dejó fuera del relato histórico a quienes no eran consideradas puras, las que resistieron, las que trabajaron la tierra, las que fueron esclavizadas, las que sobrevivieron al silencio. Todas ellas pasan a ser resignificación en una obra artística que es también un acto de memoria, un rito escénico que reivindica la presencia de las mujeres en la tradición y re-imagina su voz en el presente.

Este proyecto interdisciplinar es un espectáculo de escultura pictórica, sonora e histórica a cargo de Ángela Glezal y Belén Álvarez Doreste (LAJALADA), donde el escenario se convierte en un espacio de creación compartida: mientras la música explora nuevas formas a partir del folclore insular, la pintura en vivo se proyecta en gran formato, ofreciendo al público una experiencia sensorial en la que sonido e imagen.

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