Escrita por Leonardo González y dirigida por Juan Pablo Troncoso, la obra reinterpreta la figura del dramaturgo Juan Radrigán desde una mirada íntima y contemporánea. Con Francisco Melo e Ignacia Agüero en escena, el montaje combina teatro documental, poesía y humor para construir una fábula sobre memoria, amor y transmisión generacional. Este homenaje crítico y sensible reflexiona sobre la dignidad del creador y las formas de reconocimiento póstumo en Chile.

¿Cómo se narra la vida de un gigante del teatro sin caer en la solemnidad? El dolor tiene algo de Radrigán es una invitación a conocer a Juan Radrigán desde un lugar donde pocos llegaron: el de la intimidad, la ternura y el humor.

Basada en una historia inédita que el propio dramaturgo confió a quien fuera su asistente en sus últimos años, Leonardo González, esta obra se aleja de las biografías tradicionales para ofrecernos un viaje poético y fragmentado por la memoria de un autor que supo retratar como nadie el alma de Chile. Un homenaje vivo que, a diez años de su partida, nos devuelve a un Radrigán humano, irónico y profundamente sensible.

La historia nos traslada al campo, donde un viejo escritor intenta dar forma a su "no-método" de creación. Sin embargo, el avance de la enfermedad y la inesperada visita de su sobrina desvían su propósito, abriendo paso a una relación cargada de afecto y aprendizaje. Lo que sigue es una "ficción testimonial" fascinante, donde la realidad del archivo documental se mezcla con el realismo poético y el absurdo. La obra no solo explora el duelo y el amor, sino que también reflexiona sobre cómo se transmite el conocimiento entre generaciones y qué significa crear con dignidad en un país que a veces olvida a sus maestros.

Juan Radrigán Rojas (1937–2016) fue uno de los dramaturgos más importantes y queridos de la historia de Chile, galardonado con el Premio Nacional de Artes de la Representación en 2011. Su obra es fundamental porque fue el primer autor en darle una voz digna, poética y profunda a los marginados sociales: los desposeídos, los cesantes, los olvidados y los "pobres de la ciudad".

La obra es llevada escena por la Compañía La Jeanette, colectivo que desde 2013 se ha consolidado como un referente del teatro político y documental en el país. Su alianza con el dramaturgo Leonardo González (ganador del Premio Municipal de Literatura y la Muestra de Dramaturgia Nacional) es clave: González no solo es un autor premiado internacionalmente, sino que fue asistente personal de Radrigán en sus últimos años. Esta conexión íntima garantiza una dramaturgia que mezcla el archivo real con una ternura que solo alguien que conoció al maestro desde cerca podría plasmar.

Juan Pablo Troncoso dirige a Francisco Melo, quien aporta una trayectoria inigualable en el teatro nacional; su experiencia interpretando a grandes figuras de la literatura chilena le permite encarnar el "alter ego" de Radrigán con la fuerza y vulnerabilidad que el papel exige. Junto a él, la actriz y experta en movimiento Ignacia Agüero aporta una dimensión física y corporal que eleva la propuesta escénica.

Esta puesta en escena es una oportunidad para quienes buscan un teatro que dialogue con el presente, que emocione a través de la fragilidad del cuerpo y que celebre el legado ético de un hombre que hizo del dolor una forma de arte. Una pieza necesaria para jóvenes y adultos que deseen asomarse a la dimensión desconocida de uno de nuestros creadores más imprescindibles.

Compañía La Jeanette | Texto Leonardo González | Dirección Juan Pablo Troncoso | Elenco Francisco Melo, Ignacia Agüero | Producción Viviana Flores Rayo | Diseño integral Daniela Fresard | Diseño sonoro Ximena Sánchez Egaña

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