La Ligua se conmociona por el asesinato de Dylan, una joven que la comunidad sospecha fue víctima de transfobia. La obra, dirigida por Aliocha de la Sotta y escrita por Bosco Cayo, revela la ignorancia y discriminación a través de los testimonios de su madre, una amiga y los asesinos.

La dupla talentosa de Aliocha de la Sotta, en la dirección y Bosco Cayo en la dramaturgia, lleva a escena la historia real de un transgénero brutalmente asesinado. Una obra que ha girado por decenas de escenarios en Chile, incluso fuera (Argentina y Venezuela), para presentarse en GAM a nueve años de su estreno.

El Dylan se basa en el cruel asesinato ocurrido en La Pintana del joven transexual Dylan Vera, de 26 años. El autor reconstruye el caso a partir de múltiples voces y lo sitúa en la comuna de La Ligua, convirtiendo la brutalidad y violencia de este acto discriminatorio en la oscura imagen de una sociedad que teme a la diferencia.

“Vi la noticia, creo en un matinal. Aparecía Elvira Parra, la madre de Dylan Vera pidiendo justicia. Su relato lleno de sombras y dudas se volvía un discurso triste pero necesario para todos nosotros, algo nos estaba recordando de algo de lo que somos todos culpables. La dramaturgia se volvió un espejismo, era contar la historia de uno para contar la historia de otros (nosotros), era hablar del Dylan, pero hablar de todos”, cuenta Bosco Cayo.

Por eso, todo se centra en los discursos. ”La obra se cuenta desde las voces, lo que dicen, sin decir quiénes son los personajes. Todos interpretan al Dylan. Es una obra de teatro que busca incorporarnos en la culpa. Todos somos un poco culpables de la discriminación”, agrega Cayo. Pero montarla en 2026 tiene otro cariz: "Poder presentar nuevamente esta obra, nos permite mirar y mirarnos, lo que hemos cambiado y lo que no hemos cambiado y poder entonces revisarnos", concluye.

Aliocha de la Sotta, con su compañía Teatro La Mala Clase, decidió montar la obra en 2017. “Volver a presentarla es ver como el país se ha ido transformando, como la discusión nacional en relación a los cuerpos trans, las identidades de géneros y todas estas interrogantes, cuestionamientos, puestas en tensión a lo largo de estos años se ha ido modificando y las miradas se han ido abriendo en nuestro país. Recién cuando estrenamos la identidad de género era un tema que no se tocaba en el teatro”, afirma la directora.

La crónica de Culturizarte de la época, describía la obra así: "Cinco actores en escena. Ninguno es “El Dylan” pero todos hablan de él. Todos con el mismo vestido en distintos cortes, con zapatos de charol y chaquetas negras. Todos combinados, todos simbióticos. Dentro del drama de la historia, hay varios momentos de comedia. La iluminación crea un montaje impecable, que juega con lo que sale a la luz y lo que está escondido, con lo que destaca versus lo que hay que mantener en secreto".

Dramaturgia: Bosco Cayo | Dirección: Aliocha de la Sotta | Compañía: Teatro La Mala Clase | Elenco: Juan Pablo Fuentes, Paulina Giglio, Bosco Cayo, Jaime Leiva y Mónica Ríos | Diseño de iluminación y escenografía: Rodrigo Leal | Diseño vestuario: Felipe Olivares | Realización escenográfica: Macarena Ahumada y Equipo Checoslovaquia | Realización vestuario: Susana Arce | Música: Fernando Milagros | Técnicos: Tomás Ahumada, Hugo Tejo | Producción: Francesca Ceccotti

“Una puesta en escena jugada, que se arriesga con opciones que funcionan en el escenario, que construye a través de testimonios la tragedia de un joven transgénero asesinado por ser diferente y que usa los cuerpos de sus actores”

— Marietta Santi, crítica de teatro y danza.

Te Puede Interesar