Los hermanos Ibarra Roa (Gopal y Visnu) vuelven al teatro con la vida de Petra, una carnicera abandonada que se enfrenta a la muerte de su padre cosmonauta agónico. El montaje, escrito por Gopal Ibarra y dirigido por ambos hermanos, reflexiona sobre la muerte y la representación teatral, en torno a la figura de “matar al padre” antes de entrar a escena.

¿Es posible perdonar a quien nunca estuvo presente? La Muerte del Padre, del reconocido dramaturgo Gopal Ibarra Roa, llega a GAM como un dispositivo teatral contemporáneo que nos sumerge en una historia tan íntima como desgarradora.

En sus últimos días de vida, un padre —un antiguo cosmonauta— decide mudarse cerca de su hija Petra, una granjera matarife. Sin embargo, el tiempo se ha agotado: el resentimiento ha echado raíces y Petra no está dispuesta a conceder un perdón fácil. Solo queda, irremediablemente, enfrentarse a la muerte.

A través de esta premisa, la obra despliega una crítica punzante a las estructuras familiares tradicionales y a la figura del padre como símbolo absoluto de autoridad. El montaje no se queda en el drama doméstico, sino que vincula magistralmente la alienación individual con problemas sociales mucho más amplios. La desconfianza en las instituciones y las promesas incumplidas del Estado encuentran un eco directo en las tensiones de esta familia fracturada, sugiriendo que las heridas nacionales y las personales están hechas del mismo material. La agonía del padre se convierte así en una poderosa metáfora de un país que lidia con sus propias deudas históricas y su falta de referentes sólidos.

La relevancia de esta pieza cobra una fuerza especial al considerar la realidad estadística de Chile y el mundo. Casi un tercio de los hogares chilenos están compuestos por madres solteras y que millones de niños crecen sin la figura biológica del padre en sus vidas. Esta carencia no es solo un dato duro, sino una condición emocional que define el desarrollo de sociedades enteras. La Muerte del Padre utiliza esta base real para promover un diálogo cultural necesario sobre el legado que estamos construyendo para las futuras generaciones y cómo la falta de cuidado impacta en la salud afectiva del país.

Uno de los puntos más conmovedores y significativos del montaje es el monólogo inspirado en Claudio Ibarra Hormazábal. Dirigente social y miembro emblemático de la Agrupación de Familiares de Ejecutados Políticos, su historia personal se entrelaza con la ficción para rendir un homenaje directo a la memoria histórica de Chile. Al ser el padre real del autor, este testimonio inyecta a la obra una capa de verdad y compromiso con la justicia social que trasciende la actuación. Es un gesto de honestidad brutal que reafirma la vocación de la compañía de ser un puente entre el arte y la participación ciudadana.

Tras décadas de un teatro masivo y ciudadano, este montaje representa un giro hacia lo personal y lo íntimo, redescubriendo el realismo y profundizando en la complejidad de los personajes. La Muerte del Padre es, en esencia, un testimonio de evolución artística; una obra que celebra los inicios de un colectivo emblemático mientras demuestra su capacidad para adaptarse a los nuevos tiempos, entregando una experiencia que es, al mismo tiempo, un duelo personal y una reflexión colectiva sobre la dignidad y la reconciliación.

Dramaturgia: Gopal Ibarra Roa | Elenco: Francisco Reyes, Daniela Ramirez, Daniel Alcaíno, Simón Aravena y Catalina Huerta | Dirección: Hermanos Ibarra Roa | Producción: Valeria Salomé | Diseño de sonido: Damián Noguera | Diseño Escenográfico y luminotecnia: Jorge “Koke” Véliz | Diseño de vestuarios: Mónica Cortés
Proyecto financiado por el Fondo de artes escénicas del Ministerio de las Culturas y las Artes. Convocatoria 2025. Co-producción España - Chile
Postulación al programa Iberescena 2026.

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