Una actriz cesante es reclutada para guiar un taller de teatro para policías que trabajan infiltrados. A lo largo de las sesiones, los uniformados se verán obligados a relajarse y conectarse con un universo sensible que pareciera serles ajeno. Una obra que busca reflexionar sobre los modos en que el Estado administra la violencia y su relación con el teatro en el fenómeno.

El texto de Jugar a la guerra, es el resultado de tres años de investigación y escritura. La idea de la obra –aparentemente inverosímil– surge el 2017 a raíz de un hecho real: un taller de actuación para carabineros que trabajan como agentes encubiertos.

En la obra, Ana, una actriz cesante es reclutada para guiar un taller de teatro para policías que trabajan infiltrados. A lo largo de las sesiones, los uniformados son sometidos a dinámicas conducentes a “actuar mejor”, para ello deben conectarse con un universo sensible que pareciera serles ajeno. Este espacio de libertad insólita, trastoca las perspectivas de todos los integrantes del taller. ¿No es el arte de infiltrarse, una magistral clase de actuación? ¿Es el teatro un espacio libre de violencia? ¿No compartimos todos, la esclavitud de la ficción?

Según sus creadores, y en el contexto de una sociedad que transversalmente desconfía, impugna y cuestiona las prácticas policiales, "nuestro proyecto busca reflexionar artísticamente sobre los modos –sutiles o explícitos– a través de los cuales administra la violencia el Estado, en qué cuerpos y cómo se encarna esta violencia, y qué relación puede establecer el arte (específicamente el teatro) con este fenómeno".

Elenco: Ignacia Agüero, Carlos Briones, Ricardo Montt, Constanza Muñoz, Valentina Nassar, Agustín Sanhueza. Diseño Integral: Manuela Mege. Diseño sonoro: Catalina Anguita Luco Dramaturgia y dirección: Juan Pablo Troncoso Ch.

Te Puede Interesar